El tema central de este Blog es LA FILOSOFÍA DE LA CABAÑA y/o EL REGRESO A LA NATURALEZA o sobre la construcción de un "paradiso perduto" y encontrar un lugar en él. La experiencia de la quietud silenciosa en la contemplación y la conexión entre el corazón y la tierra. La cabaña como objeto y método de pensamiento. Una cabaña para aprender a vivir de nuevo, y como ejemplo de que otras maneras de vivir son posibles sobre la tierra.

Mostrando entradas con la etiqueta Naturaleza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Naturaleza. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de enero de 2025

Cabaña contemporánea en Noruega

 Au milieu de la nature, la Skigard Hytte

En Norvège, à Kvitfjell, au sommet d’une montagne, sur une grille régulière de 45 colonnes en bois, s’élève la Skigard Hitte. Il s’agit d’une conception en bois réalisée par l’architecte norvégien Molk Ulnes, une cabane nichée en plein montagne à la fois fonctionnelle et esthétique.


© Bruce Damonte



Préserver la nature

Sur les hauteurs de la montagne se trouve une cabine de 144 m², elle semble en lévitation et se hisse à 1,5 mètres au-dessus du sol, permettant aux herbes indigènes sur lesquelles paissent les moutons et les vaches de pouvoir pousser en dessous. Il s’agit de la réalisation singulière de Molk Ulnes Architects, qui, à l’instar de ses autres créations, préserve la nature et utilise des matériaux biosourcés comme le bois.

Les diverses colonnes sont revêtues de Skigard, un long et étroit, bûche d’arbre coupée en quart qui est traditionnellement disposée en diagonale et utilisée principalement par les agriculteurs norvégiens comme clôture. Ici, Molk Ulnes Architects détourne cette utilisation, les dispose comme enveloppe de la façade, ce qui donne à l’ensemble un aspect atypique appréciable de tous.


Un clin d’œil aux constructions ancestrales

Le toit est envahi par la végétation. Notons par exemple la présence des graminées indigènes trouvées sur le sol en contrebas, cela rappelle les constructions ancestrales norvégiennes. La cabine est accessible par une série de de larges marches en bois qui mènent à une véranda. Cette dernière encadre la vue d’une vallée et d’une rivière en contrebas. Pas une habitation alentour, la nature est prédominante et le site est tout simplement exceptionnel.

À l’intérieur, la cabane en bois est divisée sur toute sa longueur en quatre espaces plus petits. Chacun des espaces est logé sous un plafond en forme de cône surmonté d’une lucarne. Les espaces peuvent donner le sentiment d’exiguïté mais ce geste architectural répond à l’intimité recherchée et aux diverses perspectives qu’offre le lieu. La Skigard Hytte est un petit bijou naturellement lovée dans son écrin de verdure.


© Bruce Damonte


©Bruce Damonte


© Bruce Damonte


© Bruce Damonte


© Bruce Damonte


Le site de Mork-Ulnes Architects : ici.
Les photos : © Bruce Damonte


https://www.detailsdarchitecture.com/au-milieu-de-la-nature-la-skigard-hytte/


viernes, 17 de enero de 2025

Conjunto etnográfico Molino de Maquías

Conjunto etnográfico Molino de Maquías

                                             Muíño de Maquías


Los molinos han tenido durante siglos un significado muy especial dentro del mundo rural gallego. Fuente inagotable de inspiración para la literatura, la danza y la música tradicionales, estas construcciones populares no sólo constituyeron una pieza fundamental en su desarrollo económico, sino que se convirtieron en el epicentro de un extraordinario tejido de relaciones sociales.

"No muíño fan cantigas, no muíño 
fan concellos, no muíño fanse 
amores, e contan contos os vellos."


Localización

Enclavado en un entorno natural de gran belleza, a los pies del monte O Galiñeiro, este maravilloso conjunto etnográfico se encuentra situado en el curso del río Vilaza, a escasos metros río abajo de la presa del embalse de Zamáns, en el concello de Vigo.

https://maps.app.goo.gl/xkyKmifMLMKTMhKt9


El conjunto etnográfico Molino de Maquías está formado por dos edificaciones: el conocido como molino de Maquías —el más relevante y el que da nombre al conjunto— y el molino de Seoane.


Los dos molinos se corresponden con el tipo más común de los existentes en Galicia: el de rueda motriz horizontal o rodicio. Debido a su proximidad comparten la misma infraestructura hidráulica, si bien la mayor parte de esta desapareció, hace ya más de medio siglo, durante la construcción del embalse de Zamáns.


Conjunto etnográfico Molino de Maquías


Este maravilloso ejemplo de arquitectura popular, desconocido incluso para muchos vigueses, fue totalmente restaurado hace apenas dos décadas. Sin embargo, incomprensiblemente, hoy vuelve a amenazar ruina. Dicen que un pueblo que no respeta su pasado destruye su futuro. Si es cierto, es evidente que nada bueno nos espera.


Molino de Maquías

Las construcciones empleadas en Galicia para albergar los molinos fueron, la mayor parte de las veces, arquitecturas muy elementales. Sin embargo, no es este el caso. Su dimensión constructiva, la calidad de los materiales empleados en su ejecución y sus cualidades formales hacen del molino de Maquías —que también albergaba la vivienda del muiñeiro— un ejemplo muy destacado.

El molino propiamente dicho, situado en la planta inferior, posee dos muelas y se incluye, atendiendo al sistema de captación y utilización del agua, dentro del grupo de los denominados molinos de cubo. El cubo, también llamado pozo, no es más que un depósito de agua que se adosaba a los molinos situados en cursos de agua de escaso o irregular caudal. Así se garantizaba su funcionamiento incluso en época de escasez de precipitaciones.

Muíño de Maquías


El volumen superior, reservado para la vivienda, se dispone perpendicularmente sobre el anterior. El voladizo generado, que se apoya sobre cuatro toscas columnas, forma un llamativo porche al que se accede mediante una pequeña escalinata. Este espacio, llamado solaina, proporcionaba a los usuarios del molino no sólo un acceso a cubierto, sino también un lugar de descanso protegido del sol y de la  lluvia.


Porche o solaina


En la parte posterior del edificio destaca el imponente cubo, de varios metros de altura. Hasta él llega el canal de conducción de aguas, la levada, cuyo tramo final discurre sobre un muro de mampostería de granito. Estos dos elementos proporcionan al conjunto una notable dimensión constructiva.

Por otra parte, el molino disponía de un pequeño alpendre en el que se dejaban las bestias durante la muiñada. Desgraciadamente, esta estructura se desmoronó hace ya algunos años.


Tramo final del canal de conducción de aguas

La maquía

El nombre del molino procede del término maquía (maquila, en español). La maquía no era más que la porción de harina que el usuario debía de pagar al propietario del molino por hacer uso de él. Se dice que los muiñeiros, que así es como se les llama en Galicia, intentaban quedarse siempre con más cantidad de la que les correspondía, motivo por el cual no contaban con muy buena fama.

Así queda acreditado en algunos cantares gallegos:

"Xa non quero ser muiñeiro, nin 
varre-lo tremiñado, que despois no 
outro mundo toman conta do 
roubado."

Molino de Seoane

En cuanto al molino de Seoane, nos encontramos ante una construcción de dimensiones mucho más modestas. Equipado con una única muela, el edificio, de planta rectangular y cubierta de teja a dos aguas, está construido asimismo con muros de sillería. Como el molino de Maquías, se incluye dentro del grupo de los denominados molinos de cubo. Sin embargo, en este caso, el cubo, de considerables proporciones, es del tipo balsa o semienterrado.

Molino de Seoane

Entorno

El conjunto etnográfico Molino de Maquías se encuentra situado en el itinerario del sendero GR-53. Esta ruta natural, que discurre por los límites del concello de Vigo, ofrece a lo largo de 40 kilómetros unas impresionantes vistas de la ciudad y su ría.

Desde aquí, es posible ascender caminando, usando la variante GR-53.2, al monte O Galiñeiro. Su cima, situada a más de 700 metros de altitud, constituye el punto más elevado de toda la comarca.


sendero GR-53


Como se dijo antes, a escasos metros río arriba se localiza la vieja presa del embalse de Zamáns. Inaugurada en 1960, su entorno presenta un especial interés debido a la riqueza de su fauna y flora. De hecho, hoy el área está catalogada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

A lo largo de su orilla meridional discurre una interesante ruta de senderismo que nos conducirá al conjunto etnográfico Molinos de Zamáns, otro conjunto etnográfico cuya visita recomendamos.


Embalse de Zamáns


Lecturas recomendadas
• Galicia, las construcciones de la arquitectura popular. 
Patrimonio etnográfico de Galicia•
Manuel Caamaño Suárez
Hercules de Ediciones (2006)

https://descubreasriasbaixas.com/conjunto-etnografico-muino-maquias/

domingo, 20 de marzo de 2022

Una iniciativa de repoblación


Eloi Renau, el único habitante de Àrreu, un pueblo al que ni llegan las carreteras. Marc Solanes


El insólito proyecto de Eloi, el único habitante de Àrreu, un pueblo al que no llegan ni las carreteras
Esta aldea del Pirineo catalán resurge gracias al barcelonés tras 40 años abandonada. La ausencia de carreteras condujo a su despoblación en 1981.

20 marzo, 2022

Año 1981. La familia Golet abandona definitivamente su casa, la última que todavía quedaba habitada en el pueblo. Tras este último abandono, Àrreu queda oficialmente deshabitado tras varios centenares de años de historia. Mientras tanto, una importante actividad ganadera en los siglos XIX y XX e incluso la reconstrucción completa del pueblo tras ser engullido por un alud en 1803. Ahora, Eloi Renau ha decidido emprender él solo un proyecto de repoblación para recuperar el arte de la artesanía antigua y demostrar que una vida más sostenible, equilibrada y consciente es posible. “No pretendo ser un ejemplo para nadie. Simplemente quiero llevar a cabo el proyecto de vida que siempre he tenido en mente”, explica con rotundidad.

Uno de los principales motivos por los que Àrreu se quedó definitivamente sin habitantes fue la ausencia de una carretera que permitiera el acceso en vehículo. De hecho, hoy en día todavía no la hay. La única manera de llegar es a través de lo que pretende ser una especie de pista forestal que se empezó a construir en 2019 y que ni siquiera conduciendo un todoterreno resulta fácil de sortear. “El ayuntamiento hace más de dos años que debería haber construido una carretera asfaltada en condiciones. Dejaron el proyecto a medias e incluso la pista que prepararon se está viniendo abajo”, explica su único habitante.

El crecimiento exponencial a mediados del siglo pasado de la red de carreteras pirenaicas condenó el futuro del pueblo. Mientras el resto de municipios vecinos quedaban perfectamente conectados con las carreteras más importantes de la zona, Àrreu empezó su declive al no contar con ninguna vía de acceso en condiciones. La falta de infraestructuras sería lo que acabaría sentenciando la vida del pueblo para siempre.

En 1981, la familia Golet, la última que habitaba Àrreu, abandonó el pueblo. M. S

Pero, aunque parezca imposible, esta no es la primera vez que se intenta repoblar este recóndito enclave pirenaico. Ya a mediados de los años 90, tres jóvenes de entre 20 y 25 años iniciaron un proyecto de repoblamiento que acabaría frustrándose en poco más de tres años. Eloi estaba entre ellos. La última en abandonarlo fue Demon, allá por 1998, tras casi cuatro años viviendo completamente sola.

“Por entonces era mucho más complicado. No había ni siquiera una pista por donde subir en todoterreno. Teníamos que subir todo a cuestas. La comida, el pienso de los animales, las bombonas de butano... fue realmente duro. Por entonces sí que estábamos verdaderamente aislados del mundo”, explica Eloi a EL ESPAÑOL. Los jóvenes acabarían dejando el pueblo por varias razones, pero la salida de Demon se vio precipitada a raíz del anuncio de Baqueira Beret de extender sus instalaciones al Valle de Àrreu. La Unión Europea, finalmente, acabaría bloqueando el proyecto.
Carpintero y artesano

Renau se dedica ahora a la carpintería y artesanía tradicionales. Este mes de marzo se cumplen dos años desde que inició el último proceso de repoblación del pueblo. A finales de 2019 decidió comprar una casa y varios terrenos con los ahorros que tenía y, a partir del mes de marzo del año siguiente, empezó la mudanza. El traslado coincidió con el primer confinamiento, el más severo de todos, un hecho que agravó todavía más los inicios de un proyecto ya de por sí muy complicado.


Eloi Renau se dedica ahora a la carpintería y artesanía tradicionales. M. S.


Antes vivía en un pueblo cerca de Sort, a poco más de 40 kilómetros, donde se dedicaba a trabajar la madera al modo tradicional tras haberse dedicado durante más de 20 años a los deportes de montaña. “Necesitaba un cambio de vida radical, poder implementar todo aquello en lo que creo de forma completa. Aquí lo tengo todo: bosques, montaña, animales y tiempo. ¿Qué más puedo pedir?”.

Situado a 1.251 metros de altitud, este pequeño enclave de montaña situado al extremo norte de la provincia de Lérida desprende una calma y tranquilidad difíciles de encontrar en un Pirineo cada vez más explotado. La ubicación original de Àrreu se sitúa unos pocos metros más arriba. ¿El motivo? A principios del siglo XIX un alud arrasó con la mayoría de las casas y mató a 17 personas. Una verdadera tragedia para un pueblo que, por entonces, contaba con un total de 88 habitantes. A pesar de ello, los supervivientes decidieron levantarlo de nuevo con éxito.


Àrreu se sitúa a 1.251 metros de altitud, en las montañas del norte de la provincia de Lérida. M. S.


Aunque al principio se dedicaban fundamentalmente a la cría de caballos, acabarían siendo la producción de leche el motor económico del pueblo. Los ganaderos bajaban cada día andando hasta el cruce de la carretera, donde un camión recogía la leche. Media hora de bajada y lo mismo de subida. Lloviera, nevara o hiciera un sol de justicia en pleno verano. “Algunos de los antiguos pobladores me han explicado que el camino era tan accidentado que cuando llegaban abajo la leche parecía mantequilla”, explica Eloi entre sonrisas.
Nuevos cultivos y animales

Renau cuenta con varios huertos de frutas y hortalizas, un corral de gallinas y de patos, dos imponentes yeguas y dos perros de montaña, mezcla de mastín y pastor del pirineo. Cuando se levanta, lo primero que hace es dar de comer a los animales. “Aquí son lo más importante. Ellos son los verdaderos protagonistas de esta historia. Sin ellos sería imposible volver a las formas tradicionales de trabajo”, cuenta mientras acaricia el lomo de Aska, una de las yeguas.

La principal función de los caballos será arar la tierra y bajar los troncos de madera hasta el taller. Pero eso no será hasta que cumplan los cinco años, cuando lleguen a la madurez de su crecimiento. Ahora, con sólo dos años, podrían acabar destrozadas. “Es como si pones a un niño de diez años a cargar decenas de kilos cada día. Cuando llegue a la edad adulta, lo hará con graves problemas físicos”.


Renau acaricia a Aska, una de sus dos jóvenes yeguas. También, cuenta con otros animales como perros o gallinas. M. S.


El proyecto lo financia mediante sus ahorros y gracias a la venta de objetos y utensilios hechos con madera de nogal. El objetivo es acabar de construir su propia vivienda, ampliar el taller donde trabaja y alojar una pequeña tienda de intercambio delante de casa. “Me gustaría poder exponer allí todas mis creaciones para que la gente, de forma libre, las pueda comprar y depositar el dinero en una pequeña hucha sin necesidad de que yo esté presente. Un pequeño gesto de intercambio de confianza mutua”.
"Me encantaría tener vecinos"

Eloi deja muy claro que no se ha instalado en Àrreu para aislarse del mundo. Todo lo contrario. “Me encantaría tener vecinos. Ojalá viniera gente de todos lados que ejerciera otros oficios tradicionales y poder crear un proyecto comunitario”. De hecho, ese es su principal objetivo. Justo en la casa de al lado se instalará una pareja joven a partir del próximo verano, y los propietarios de otra de las viviendas adyacentes pasan cada vez más tiempo allí.

Según cuenta, se ha sentido muy acogido por los vecinos de los pueblos cercanos, e incluso le han ayudado en algunas tareas de reconstrucción. “Siempre de forma remunerada”, específica Renau, que no cree en el trabajo voluntario. “Ya he llegado a una edad en la que valoro de verdad lo que implica el trabajo”, sentencia.


Eloi Renau confiesa que en el futuro le gustaría que se establecieran más habitantes en Àrreu. M. S.


Aunque es originario de Barcelona, y “cuando eres de Barcelona siempre te consideran un forastero en cualquier lado”, Eloi dice que se siente parte de este lugar. “Es como si encajara, como si todo tuviera sentido. Aunque lleve poco tiempo aquí, me siento parte de todo esto”, concluye


https://www.elespanol.com/reportajes/20220320/insolito-proyecto-eloi-habitante-arreu-no-carreteras/658184579_0.html


martes, 3 de diciembre de 2019

Un botánico en la Laponia sueca

Un botánico en la Laponia sueca


Choza de pastores de renos sami en el lago Virihaure en el Parque Nacional Padjelanta.  El artista y escritor James Prosek volvió sobre el viaje a través de Laponia sueca realizado en 1732 por Carl Linnaeus, el hombre que inventó el sistema de dos nombres (género y especie) para identificar organismos.  (Pintura de James Prosek, cortesía del artista y Schwartz-Wajahat, Nueva York a través de The New York Times) - SIN VENTAS;  PARA USO EDITORIAL SOLO CON LA HISTORIA DE LOS PASOS DE LINNAEUS SLUGGED ADV21 POR PROSEK PARA EL 16 DE MAYO DE 2017. TODO OTRO USO PROHIBIDO.Sami cabaña de pastores de renos en el lago Virihaure en el Parque Nacional Padjelanta. El artista y escritor James Prosek volvió sobre el viaje a través de Laponia sueca realizado en 1732 por Carl Linnaeus, el hombre que inventó el sistema de dos nombres (género y especie) para identificar organismos. (Pintura de James Prosek, cortesía del artista y Schwartz-Wajahat, Nueva York a través de The New York Times)

El plan era rastrear parte de un viaje que hizo Carl Linnaeus en 1732 cuando tenía 25 años, desde Uppsala, justo al norte de Estocolmo, hasta la región más septentrional de Suecia, conocida como Laponia sueca. Linneo mantuvo un diario detallado de sus viajes, a menudo llamado su "Diario de Laponia", con mapas de las montañas, ríos y lagos, dibujos y su letra ondulada.
Vine a la Laponia sueca en parte para tratar de conocer mejor a Linneo, pero también para ver si lo estaba juzgando injustamente. Linneo fue el hombre que inventó ese sistema limpio de dos nombres, nomenclatura binomial, que dio un epíteto genérico y específico (género y especie) a los organismos, como el Homo sapiens para humanos o el Salmo trutta for brown troutEsos nombres son constantes y confiables, pero a medida que crecí y pasé más tiempo en la naturaleza, comencé a ver y apreciar la naturaleza en sus propios términos y aprendí que es desordenada, caótica y abrumadora y que no siempre encaja en categorías ordenadas, como nos gustaría.
Creo que lo que me molestó fue su arrogancia. Antes de los binomios, los nombres de las plantas en los libros eran listas o cadenas de palabras que formaban una especie de descripción matizada. Las plantas y los animales ya tenían nombres en lenguas indígenas, y Linneo, en una muestra de imperialismo, los renombró con sus latinismos. Creía que podía tomar la naturaleza, holística, fluida y en constante cambio, y fragmentarla, etiquetarla y sistematizarla. Por otra parte, vivió más de cien años antes de que Darwin sintetizara ideas de un mundo en evolución, y en su visión de la naturaleza, las cosas no cambiaron con el tiempo.
Al final de su vida, Linneo había aplicado sus nombres binomiales a aproximadamente 14.000 especies. Hoy, más de 1.5 millones han sido ungidos con un nombre de género y especie, y se dice que hay más de 10 millones de especies en el planeta que aún no tienen nombre.
En el viaje, esperaba explorar sus virtudes, entre las cuales estaba un amor claro y profundo por la belleza y la diversidad en la naturaleza, con una pasión particular por las plantas con flores, específicamente las que crecieron en su Suecia natal. Junto con Alfred Nobel, Linneo es uno de los héroes nacionales más apreciados del país. Su rostro está en la nota de 100 coronas y su flor favorita, que llamó su nombre, Linnaea borealis, aparece en la nota de 20 coronas.
Flores árticas de las colinas cercanas al lago Virihaure nombradas por Carl Linnaeus, incluyendo Dryas octopetala.  El artista y escritor James Prosek volvió sobre el viaje a través de Laponia sueca realizado en 1732 por Carl Linnaeus, el hombre que inventó el sistema de dos nombres (género y especie) para identificar organismos.  (Pintura de James Prosek, cortesía del artista y Schwartz-Wajahat, Nueva York a través de The New York Times) - SIN VENTAS;  PARA USO EDITORIAL SOLO CON LA HISTORIA DE LOS PASOS DE LINNAEUS SLUGGED ADV21 POR PROSEK PARA EL 16 DE MAYO DE 2017. TODO OTRO USO PROHIBIDO.Flores árticas de las colinas cercanas al lago Virihaure nombradas por Carl Linnaeus, incluyendo Dryas octopetala. El artista y escritor James Prosek volvió sobre el viaje a través de Laponia sueca realizado en 1732 por Carl Linnaeus, el hombre que inventó el sistema de dos nombres (género y especie) para identificar organismos. (Pintura de James Prosek, cortesía del artista y Schwartz-Wajahat, Nueva York a través de The New York Times)

Linnaeus partió para la gran aventura de su vida el 23 de mayo, que también es mi cumpleaños, y viajó por la costa del Golfo de Botnia desde Uppsala hacia Finlandia, haciendo viajes periódicos para explorar el interior. Mis compañeros de viaje y yo decidimos seguir su ruta interior más larga, desde la ciudad costera de Lulea en la Bahía de Botnia, siguiendo el río Lule hacia el pequeño pueblo estacional de Staloluokta en las montañas, donde los indígenas Sami veraniegan sus rebaños de renos. .
Todo el viaje de Linneo tomó más de cinco meses, de mayo a octubre, y cubrió aproximadamente 2,000 millas. Habíamos reservado unos 10 días en julio pasado. En esta época del año, Linneo había llegado a la parte más remota y remota de su viaje, una región alpina, donde la diversidad de plantas con flores lo llevó al éxtasis. Hoy es un parque nacional conocido como Padjelanta.
La flora de Laponia había sido explorada de alguna manera por su maestro y mentor, Olof Rudbeck el Joven en 1695, pero Linneo quería dar una cuenta más completa y recolectar especímenes de plantas frescas porque los recogidos por Rudbeck se habían quemado en un incendio en 1702.
Pero el objetivo principal de su viaje, como lo describieron sus patrocinadores en la Royal Society of Sciences en Uppsala, era descubrir y registrar cualquier cosa de interés económico para la madre Suecia (empobrecida después de las Guerras del Norte de varios años), incluida la información etnográfica sobre los Sami, como los usos medicinales de las plantas, a diferencia de un bio-prospector moderno en las selvas tropicales de América del Sur en la actualidad.
Nos referimos a los miembros de nuestra pequeña peregrinación como "equipo Linneo": Hakan Stenlund, un buen amigo que creció y vive en Laponia; Staffan Muller-Wille, un erudito mitad sueco y mitad alemán de Linneo; y Kristof Zyskowski, ornitólogo del Museo Yale Peabody.
Staffan trajo un facsímil del diario real de Linneo en sueco para que pudiéramos ver lo que escribió y dibujó. Me dijo que no se puede tener una idea de la belleza de la prosa de Linneo en la traducción al inglés. "En muchos sentidos, es uno de los primeros diarios de viajes modernos", dijo. "Lo que lo separa de las revistas de viajes anteriores es el sentido claro que se tiene del autor como individuo".

Arctic char, que Carl Linnaeus llamó Salmo alpinus, o salmón alpino.  El artista y escritor James Prosek volvió sobre el viaje a través de Laponia sueca realizado en 1732 por Carl Linnaeus, el hombre que inventó el sistema de dos nombres (género y especie) para identificar organismos.  (Pintura de James Prosek, cortesía del artista y Schwartz-Wajahat, Nueva York a través de The New York Times)Arctic char, que Carl Linnaeus llamó Salmo alpinus, o salmón alpino. El artista y escritor James Prosek volvió sobre el viaje a través de Laponia sueca realizado en 1732 por Carl Linnaeus, el hombre que inventó el sistema de dos nombres (género y especie) para identificar organismos. (Pintura de James Prosek, cortesía del artista y Schwartz-Wajahat, Nueva York a través de The New York Times)

Uppsala, donde comenzamos nuestro viaje, fue el hogar de Linneo y la universidad en la que enseñó. Su casa de verano y jardín en Hammarby, a pocos kilómetros de la ciudad en el campo rural, es una visita obligada para cualquiera que sea fanático de las plantas. Visitamos su tumba en la catedral de Uppsala.
Desde Uppsala, volamos a Lulea, una ciudad costera de 70,000 habitantes en la desembocadura del río Lule. Linneo viajó desde aquí a las montañas a pie, a caballo, en barco, a menudo con guías sami. A fines del siglo XVII, los sami ya habían perdido su religión nativa ante los misioneros cristianos y se habían convertido en "guías turísticos de la destrucción de su propia cultura", como escribe el historiador Lisbet Koerner en su libro "Linnaeus: Nature and Nation". Pero los sami seguían pastoreando renos estacionalmente de país alto a bajo cuando llegó Linneo, como lo hacen hasta el día de hoy.
Viajamos principalmente en coche. Entre las herramientas que traje conmigo estaban lápices de grafito, acuarelas y papel. Linneo hizo muchos dibujos como parte de su trabajo de campo, y el diario de Laponia está lleno de ellos. Dibujar era la única forma de documentar visualmente las cosas que veía. Él, por supuesto, recolectó muchas muestras de plantas, pero fueron inmediatamente aplanadas y no mostraron una flor o planta como se ve en la vida. Dibujó pájaros, peces, plantas y herramientas y estructuras sami, las montañas ondulantes e incluso él mismo mirando el sol de medianoche.
En una caminata a lo largo del río Lule, donde se encontró con la bahía, encontramos una especie de sauce, Salix pentandra, una hoja de la cual Linneo se acercó a este lugar. Staffan arrancó una hoja del árbol y la colocó en el facsímil del diario. Combinaba perfectamente, como si Linneo hubiera trazado esa misma hoja.
Poco a poco nos dirigimos hacia el norte y el oeste. A unas 12 millas de la aldea de Jokkmokk vimos a nuestros primeros renos y, poco después, un letrero en la carretera que había ingresado al Círculo Polar Ártico. En Jokkmokk, un pueblo de aproximadamente 2,500 personas, Hakan nos trajo a una mujer local, Eva Gunnare, que da "presentaciones de sabores", sus interpretaciones de diferentes alimentos Sami, destinados a evocar cada temporada (Sami divide el año en ocho estaciones) y Transmitir el conocimiento de las plantas indígenas.
Comimos pan de corteza de pino, tomamos sorbos de savia de abedul y comimos un postre con arándano rojo, arándano rojo, arándano rojo y arándano rojo. Eva también nos sirvió trozos de renos ahumados por su ex esposo Sami y pan tradicional o gahkku. La planta de Angélica, pensada en la época medieval para curar la plaga, es una que Eva dijo que era el "vegetal principal de los Sami" y una planta en la que Linneo estaba particularmente interesado por razones económicas. Eva hizo dulces a partir de segmentos del tallo de esta planta alta. En el bosque, no lejos de su casa, Kristof vio a la diminuta Linnaea boreal en flor.

Linnaea borealis, la flor homónima de Carl Linnaeus, pintada en el pueblo de Jokkmokk.  El artista y escritor James Prosek volvió sobre el viaje a través de Laponia sueca realizado en 1732 por Carl Linnaeus, el hombre que inventó el sistema de dos nombres (género y especie) para identificar organismos.  (Pintura de James Prosek, cortesía del artista y Schwartz-Wajahat, Nueva York a través de The New York Times)Linnaea borealis, la flor homónima de Carl Linnaeus, pintada en el pueblo de Jokkmokk. El artista y escritor James Prosek volvió sobre el viaje a través de Laponia sueca realizado en 1732 por Carl Linnaeus, el hombre que inventó el sistema de dos nombres (género y especie) para identificar organismos. (Pintura de James Prosek, cortesía del artista y Schwartz-Wajahat, Nueva York a través de The New York Times)

Desde Jokkmokk, en Kvikkjokk, un pueblo con menos de 100 residentes durante todo el año, el camino termina en montañas y tundra. Este es el punto desde el cual los excursionistas se acercan al Parque Nacional Padjelanta. Es una caminata de cuatro días al vasto lago Virihaure donde nos alojaríamos. En aras del tiempo, tomamos un transbordador de helicóptero, un medio común para que los pastores sami viajen desde la ciudad hasta el pasto de verano.
Muchos sami ganan dinero vendiendo carne de reno, pero la mayoría necesita complementar sus ingresos con trabajos a tiempo parcial, trabajando como soldadores o carpinteros en Jokkmokk. Algunos me dijeron que fue una transición difícil de la naturaleza a la civilización y viceversa.
El viaje en helicóptero desde Kvikkjokk hasta el puesto avanzado de verano de Staloluokta proporcionó impresionantes vistas del valle de Tarra, trenzas de ríos hinchados de nieve y tierras escarpadas de tundra, sobre la línea de árboles. El helicóptero aterrizó en la orilla del lago Virihaure. Los mochileros, pastores de renos sami, botánicos y el extraño peregrino de Linneo son los únicos humanos que encontrarás aquí.
Las colinas de la tundra que rodean el lago y los parches ocasionales de abedul enano albergan más de 450 especies de plantas, muchas de las cuales todavía florecen cuando llegamos. Es difícil cronometrar el apogeo del florecimiento aquí, y pasamos una semana más o menos en la cima, así como una semana después del verdadero sol de medianoche. Los mosquitos estaban en abundancia, pero había suficiente brisa del lago para mantenerlos tolerables.
Caminamos hasta 10 millas por día, y a menudo en la noche. La medianoche en el lago fue increíble, en algún lugar entre la noche y el día, flotando en una quietud de platino. Era difícil dejar de mirar el agua cuando deberíamos haber estado durmiendo.
En este país, Linneo fue embelesado, botanizando entre las flores únicas de tundra de alta elevación. El suelo a primera vista es como una alfombra verdosa, pero de cerca se nota una miríada de diminutas plantas con flores. Si te pones de rodillas se siente como si estuvieras a la deriva sobre un arrecife de coral. Linneo escribe:
“Parecía como si estuviera entrando en un mundo nuevo; y cuando subí más alto no sabía si estaba en Asia o África, por el suelo, la situación y todas las plantas me eran extrañas. ... Había tantos que temía que me llevara más de lo que sería capaz de manejar ".
En "Flora Lapponica", un trabajo posterior en el que sintetiza sus descubrimientos de plantas en Laponia, Linneo describe cómo nombró a una de las plantas alpinas Dryas octopetala. Él escribe: "He llamado a esta planta Dryas después de las dríadas, las ninfas que viven en los robles, ya que la hoja tiene cierta semejanza con la hoja de roble".
Lo encontramos, una hermosa flor blanca con ocho pétalos que temblaba con la brisa fresca, y la pinté de nuevo en la cabaña de mochileros donde nos alojamos. Linneo hizo un dibujo en el diario de Laponia. En momentos como este, cuestioné mi disgusto por el hombre y su trabajo: muchos de sus nombres latinos son reflexivos y tienen características físicas y cuantitativas, metáforas y alusiones al mito.
Pescamos con mosca en el arroyo que ingresaba al lago y capturamos truchas salvajes que, según Hakan, habían sido introducidas desde Noruega, a solo unas pocas millas al oeste. Aquí solo había un pez nativo, el carbón ártico.
Más tarde en el día entramos en un grupo de cabañas de verano Sami, o goahti, hermosos edificios con techo de césped con flores silvestres que crecen en ellos, y dentro de uno vimos a una mujer hacer pan en un fuego abierto. Nos sentamos en pieles de reno dispuestas alrededor del pozo de fuego. Ella avivó las brasas y colgó un poco de carbón en una canasta sobre el fuego para impartir un ligero sabor ahumado al pescado salado.
El pan y el pescado Sami frescos juntos fueron tan buenos como cualquier cosa que haya comido. Miré a mi alrededor el hermoso interior estructural del edificio ligeramente cubierto de hollín. Se parecía exactamente a la que Linneo había dibujado en sus diarios en 1732.
A su regreso, Linneo mintió a sus patrocinadores en la Sociedad de Ciencias de Uppsala, exagerando enormemente sus dificultades, diciendo que había viajado 4,500 millas, el doble de la cantidad que realmente había recorrido (le pagaban por milla), yendo tan lejos como para dibujar una pierna interior completa en su mapa que nunca hizo. Lisbet Koerner, el historiador, calcula que durante su viaje de cinco meses, solo 18 de sus días en Laponia los pasó fuera de las casas de los campesinos suecos o en la costa.
En mi opinión, sus mentiras no disminuyen sus logros; Él tenía habilidades asombrosas de observación y un ojo increíble para aprovechar el orden de la naturaleza, tal como existe, dentro de una capa más grande de caos. Lo que aparece en su diario como exuberancia romántica por la belleza y la dureza del campo de Laponia no es exagerado. La Laponia sueca es deslumbrante y misteriosa, un lugar maravilloso para visitar, quizás ahora más que nunca debido a un renacimiento cultural sami en marcha.
Linneo era emprendedor y oportunista, pero nos dejó con muchos dones, sistemas para ayudarnos a ver y comunicar la naturaleza que "se ajusta a la forma en que funciona la mente humana", como me dijo el biólogo EO Wilson. Es muy posible que Darwin no hubiera podido imaginar su árbol ancestral de la vida sin la jerarquía linneana (su otra innovación más duradera, una estructura para organizar la naturaleza en grupos de especies, géneros, familias y órdenes hasta reinos).
En cuanto a ese sistema binomial por el que sentía tanta aversión, aprendí que era algo que Linneo presentó de manera incidental, como una taquigrafía conveniente mientras trabajaba, y que ni siquiera lo aprobó. Linneo no se dio cuenta hasta más tarde en su vida que su invención accidental se convertiría en su legado más perdurable.
Me he dado cuenta de que mi agitación no fue realmente culpa de Linneo sino de la relación problemática más grande entre la palabra y el mundo, los nombres y la naturaleza, que se ha convertido en una investigación de por vida. La naturaleza es un sistema interconectado, pero el lenguaje requiere que lo cortemos y etiquetemos las piezas, dando una falsa impresión de cómo es realmente.
Una vez que le ponemos un nombre a algo, como Linneo hizo compulsivamente, nos identificamos como el observador y lo nombrado como lo observado: se coloca una barrera entre ellas, se dibujan líneas. Si estoy observando, sugiere que estoy separado de la naturaleza, pero en algunos de mis mejores y más memorables momentos formo parte de él, cuando se pierde una cierta cantidad de conocimiento. Tal momento sucedió en el vasto lago en Laponia cuando vimos miles de sombras del día coquetear en el horizonte con oscuridad en colores más allá de los nombres y quizás incluso más allá del lenguaje.
James Prosek, artista y escritor, está trabajando en un libro sobre cómo y por qué nombramos y ordenamos el mundo natural.




martes, 15 de marzo de 2016

Paisajes de escritura


PAISAJES Y HORIZONTES DE ESCRITURA
(molino de damaniu)


















































 



Paisajes de primavera envolviendo el Molino de Damaniu